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viernes, 21 de junio de 2013

Los distintos libros e impuestos.




Tengo un lector de libros electrónicos, un e-book. Me lo regaló mi pareja y con  él paso, lo más ameno posible, el trayecto, en tren, de mi casa al trabajo. Cuarenta minutos de ida y otros tantos de vuelta. Es un invento muy práctico porque puede almacenar cerca de 2.000 libros en su memoria. Aunque tengo que confesar que sigo prefiriendo en libro en formato papel.

Así las cosas, el otro día fui comprar un libro vía internet para descargármelo en el e-book. El título da igual, curiosillos. Estuve barajando varios sitios. Y por casualidad también vi la posibilidad de comprarlo en El Corte Inglés, en formato papel, el de toda la vida. Y eso me hizo pensar en por qué estaban gravados, siendo un mismo producto, con distintos IVA. El libro electrónico se grava con un 21% de IVA (el general) y el libro tradicional con un 4% (súper reducido).

Investigando un poco he comprobado que existe controversia al respecto y que Bruselas quiere regular el tema para igualar los impuestos, pues no solo se diferencian en el formato sino que cada país tiene un IVA distinto. Francia y Luxemburgo, por ejemplo, pueden ser sancionados por aplicarles a los libros electrónicos unos impuesto del 7 y 3 por ciento, respectivamente. Según Bruselas es muy bajo y no se puede permitir.

¿Pero a qué se debe esto?

Fijémonos en el caso español. Parece ser que nuestros legisladores han considerado hasta hace poco tiempo que había que distinguir entre las dos clases de libros según su formato. Me explico. El libro tradicional ha sido considerado por la ley como un producto que es de necesidad (por aquello de la cultura) y por eso tiene un IVA llamado súper reducido del 4%. Sin embargo, el libro electrónico no es (siempre según nuestros admirados políticos) un producto, sino un servicio. Ojo no estoy hablando del e-book, el aparato, que sí podría ser considerado, aunque cogido con pinzas el argumento, como un servicio en cuanto que con él puedes leer muchos libros, ver fotografías, hacer sudokus y conectarte a internet, sino del libro en sí. ¿Por qué el libro electrónico es un servicio a pesar de servir para lo mismo que el tradicional? Siempre lo consideré un producto. Lo explico.

En cuanto al precio, consideran que el libro en formato papel, el de toda la vida, tiene unos gastos de impresión, papel, encuadernación, distribución, etc. Y que el libro virtual no tiene el mismo recorrido desde la edición hasta el lector final. Por eso en papel puede que te cueste un libro 20 euros y al descargártelo, vía Internet, la mitad ¿Y qué sucede en estos casos con el Impuesto de Valor Añadido? Pues que por el camino que no tiene que recorrer el electrónico, y sí hace el tradicional, se pierden muchas posibilidades de cobrar el IVA a los encuadernadores, distribuidores, etc. Para mayor desasosiego de los políticos el precio sobre la que se aplica el IVA en los libros electrónicos es menor. ¿Y cómo lo solucionan? Sencillamente multiplican el porcentaje de IVA del más barato, siendo también un bien cultural según su destino, por 5. Y solo por cambiar de soporte físico. Y eso a pesar que la Ley 10/2007, de 22 de junio, de la Lectura, del Libro, y de las Bibliotecas en su artículo 2.a) incluye en el concepto de libro los libros electrónicos y los libros que se publiquen o se difundan por Internet o en otro soporte que pueda aparecer en el futuro.

Es decir, consideran, y se quedan tan panchos, que a pesar de lo que diga la Ley, tributariamente el libro electrónico no es un bien cultural, a pesar de transmitir los mismos conocimientos que el de papel, y le meten el 21 por ciento de IVA. Así, el IVA del bien cultural que nos había costado 20€ será de 0.77 euros  y el IVA del e-book  que nos había costado 10€ es de 1,74€. Por tanto, para poder ingresar más dinero con este producto, lo califican, porque ellos son así de chulos,  de no cultural, a pesar de ser lo mismo, salvo que en otro formato, y, por ello,  cobran más del doble en impuestos. Listos.

Pues como decía al principio, existe controversia y ya miembros del Gobierno de Rajoy e inteligentísimos parlamentarios europeos de todos los países están hablando de igualar todos los IVA de los libros. Y lo quieren hacer en toda la UE por igual ¿Creéis que los pondrán todos al 4%, a un término medio, o igualarán por arriba? Viendo cómo se las gastan no creo que haga falta contestar, ¿verdad?





















Copyright de la fotografía http://www.todoereaders.com/los-libros-electronicos-en-numeros-en-los-estados-unidos.html

martes, 21 de mayo de 2013

Ojalá apruebe usted en la reválida.




Hoy quiero valorar las actuaciones del gobierno de Rajoy. En puridad, para ser ecuánimes y objetivos deberíamos hacerlo cuando terminara su mandato. Sería lo más justo, una vez acabada la legislatura, pues todo, a partir del momento en que redacto esta entrada, puede cambiar.

Sin embargo,  esto no impide que podamos valorar lo que haya hecho hasta ahora.

Si tenemos en cuenta valores cuantitativos para hacer esa apreciación, el resultado sería altamente insatisfactorio. Vamos, mejor que no se hubiera presentado al examen. Se presentó, eso sí,  a las elecciones, y para ello se retrató en algún periódico que no recuerdo, en la cola del paro. Prometía, con los parados formando cola al fondo, que ellos (no sé si se refería al PP o al plural mayestático) bajarían sí o sí el número de desempleados. Pues pinchó en  hueso. Pasado más de un año y pico de su proclamación como presidente del gobierno, el paro no ha bajado, sino que ha aumentado en un millón de personas, aproximadamente. Como digo, suspenso en este aspecto.

Si continuamos valorando las promesas electorales realizadas y no cumplidas, también, bajo mi personal criterio, suspende con un cero zapatero. Una de las promesas que más daño ha hecho a la sociedad, en general, y a la economía, en particular, ha sido la subida de impuestos como el IRPF, y concretamente el  IVA. Nos ha colocado en el número uno europeo en la represión fiscal.

El señor Rajoy dijo que iba a bajar los impuestos. Incluso miembros de su partido firmaron en una petición ciudadana para obligar al entonces presidente del gobierno, Zp, a bajar el IVA. Pues, otra vez, incumpliéndose a sí mismo, los subió situándolos en lo más alto de la historia, al 21 por ciento,  desincentivando a los trabajadores más competitivos y asfixiando a los que todavía podían producir algún valor. Ante lo clamoroso de su contradicción, se justificó aludiendo  a que como buen dirigente, no hacía lo que quería hacer, sino lo que tenía que hacer.

Los ciudadanos lo eligieron para que hiciera lo que prometió. (Esto es también relativo, porque muchos lo votaron simplemente para echar al sibilino Zp). Los electores al votarlo querían que se tomaran unas medidas basadas en que la economía mejorara y que todos pudiésemos afrontar el futuro con un poco más de seguridad y, a ser posible, más dinero en el bolsillo.

Ante tal subida de impuestos haciendo que esta sociedad basada en el consumo se colapsara, ante la bajada de sueldo a los funcionarios, la no eliminación de las empresas públicas, coches oficiales y administraciones paralelas, el incremento de los asesores políticos, ante la ley de tasas judiciales, los recortes en Sanidad y Educación,  la amnistía fiscal beneficiando a los que incumplen, y la reforma laboral que en principio no ha servido sino para aumentar los desempleados, no puedo más que volverlo a suspender. Lo siento, qué más quisiera yo aprobarlo, señal que todo iba bien.

Tampoco entiendo como intentó solucionar el problema del endeudamiento masivo del sector financiero, pidiendo más dinero para arreglar la banca. Solución de la deuda con más deudas. Eso es de mal pagador. Ganando tiempo a ver qué pasa ¿Cómo se va a pagar esa deuda y la anterior? En vez de hacer que nos arreglaran ese problema desde fuera con el coste que conlleva, deberíamos haber sido capaces de hacerlo nosotros mismos para no incrementar el montante de la deuda. Hay muchos economistas que afirman que eso se hubiera podido hacer.

Como decía al principio, puede que estás medidas que son muy dolorosas para todos, tengan su efecto a largo plazo y esto empiece a darse la vuelta. Ojalá todo cambie para mejor y cuanto antes. Me encantaría que cuando se cumpliera su mandato pudiera hacer otra entrada valorándole como el presidente que le dio la vuelta a la tortilla y que tras una crisis monumental, supo detener la inercia del buque y virarlo a sotavento. No sería yo quien se negara a reconocerlo. Aunque cada vez le queda menos tiempo y no se ven indicios de que sea factible.

Pero en lo que suspende el señor Rajoy de forma más estrepitosa y absoluta es en la comunicación. Su gobierno adolece de saber transmitir a la ciudadanía el mensaje de sus intenciones por buenas que sean. Bien por negligencia suya o acierto de la oposición, el mensaje no cala. Los ciudadanos, siguiendo con la metáfora,  no se enteran cuál es el puerto donde quiere arribar la nave y eso crea un progresivo malestar y cabreo. No  existe nada más cansino y frustrante que no saber cuál es tu destino. Cada vez se impacientan más los que piensan que van a la deriva.

Un humilde consejo. Debería salir más en televisión, comunicando, sin papeles, hablando cara a cara, lo más normal posible y sin respuestas aprendidas. Quizás debería mirarse en el espejo de EE.UU. y ver cómo lo hacen allí. En ese país cada vez que el presidente tiene que hacer algo que consideran de cierta importancia sale en ‘prime time’ en todas las cadenas nacionales a explicarlo. Puede que no salga todas las semanas, pero sí bastantes veces. Sin intermediarios. Los norteamericanos saben hacia donde van. Nosotros no estamos seguros.

Y el hecho de que las ruedas de prensa las dé sin su presencia física, a través de una televisión de plasma, no le ayuda a mejorar su imagen.


martes, 26 de marzo de 2013

Que Dios nos coja confesados




      A juicio de quien esto escribe la Unión Europea para España ha significado, globalmente, más pérdidas que ganancias. Me explico. Es cierto que con los Fondos de Cohesión se han invertido en muchas infraestructuras que hacían falta y han cambiado la fisionomía del país. También es cierto que han provocado que España se tuviera que adaptar a un mercado más competitivo. Pero como todo en esta vida, que nada hay blanco o negro, la UE también tiene una cara B. Un precio que hubo pagar para formar parte de los países de primera. Países a los que nunca se alcanzó.
    Para ello hubo que afrontar varias reconversiones industriales, el sector pesquero, el ganadero y lácteo y el agrícola tuvieron que disminuir sus producciones con las consecuentes subidas de los índices de desempleo y las convulsiones sociales. Todo ello ha contribuido a que la cuarta parte de los ingresos de los agricultores españoles provengan de ayudas de la UE por lo que a su vez se han vuelto menos competitivos al depender de esos subsidios europeos. Y no he hablado del sector del comercio y  el del transporte aéreo. Tampoco de la unión monetaria y la subida de los precios.
     Es decir, no todo ha sido bueno. Es más, cómo decía al principio mi balance es negativo. Y más cuando para corregirlo al Gobierno de Rajoy no se lo ocurre otra cosa que considerar que hay que subir impuestos como el IVA, que claramente afecta más  a las clases humildes y  fomentar la marca España. No sabía que estuviéramos en venta.
  Ya no existen personas, ciudadanos, españoles, con sus capacidades infinitas, sus problemas por resolver, sus necesidades que saciar y sus potenciales negocios producto de sus inquietudes, ya solo existe la marca España, ya todos somos un producto en venta, una parte de ese gran código de barras y tenemos que ponernos en la estantería de ese supermercado global que es Europa. Cualquier cosa para que nos compren. Ahora no existe el individualismo que fomente el empleo con ideas revolucionarias, ya todo va en función de la marca España, y los españoles somos más que una marca.
    Pues bien, a pesar de todo esto, hoy he leído en la prensa  que Japón y la Unión Europea comenzarán en abril los encuentros para negociar para la firma de un tratado de libre comercio (TLC) bilateral, que se espera impulse las exportaciones europeas al país asiático.
    Y yo me pregunto ¿cómo se dice en japonés que Dios nos coja confesados?
Parece ser que es así: 神を取ることを告白しました。