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lunes, 26 de mayo de 2014

Tocados y ¿hundidos?


Las elecciones europeas han traído muchas sorpresas. Algunas esperadas otras no tanto. Los dos grandes partidos han perdido muchos votos, más de cinco millones de votos entre los dos, muchos euros y muchos eurodiputados que ahora no saben dónde colocar. Ha sido el peor resultado de la historia para estos dos grandes. De tener el 80% de los escaños en  2009 han pasado al 49%. El bipartidismo está tocado en su línea de flotación y no sabemos si seguirá flotando luego de las generales próximas.

Cuando salieron a dar explicaciones las caras de los responsables de ambas candidaturas fueron patéticas. Las de Cospedal y Cañete no se las creía  nadie. Intentando demostrar que estaban contentos por haber ganado cuando habían sufrido un rapapolvo tremendo era una tarea imposible. Pero lo peor fue la cara de Valenciano. Tenía los ojos hinchado de haber llorado y de no creérselo. Al menos fue sincera. Ha sido un fracaso, dijo. Y Rubalcaba se escondió, añado.

También han irrumpido en la escena política nuevos partidos como Podemos que ha roto todas las estadísticas. En cuatro meses de vida han conseguido hacerse oír más que muchos otros partidos. Eso quiere decir que no solo hay que hacer kilómetros con el autobús para llenar polideportivos con simpatizantes sino que hay que saber transmitir, aunque lo que se transmita sea el hartazgo de cómo se están haciendo las cosas. La absoluta transparencia en los gastos (Podemos publica en la red las facturas de sus gastos) y la realización de las primarias, absolutamente abiertas, ya que se han votado por internet por cualquiera que estuviera interesado, han sido bazas que han gustado a los electores y que le han transmitido su apoyo mediante los votos.

Otra lectura sería hacer hipótesis sobre las comparaciones entre distintos comicios. Si hacemos el hipotético ejercicio de que las de ayer fuesen elecciones generales al Congreso de los Diputados y las comparamos con las generales de 2011, veríamos que el PP seguiría ganando, pero hubieran perdido 50 escaños. El Psoe perdería 2, IU subiría hasta los 24 y Podemos se estrenaría con ¡20 escaños!

Está claro que si hacemos una lectura nacional los españoles entre la abstención y los nuevos partidos son varios millones de personas que le están diciendo a los dos grandes partidos que no quieren que la cosa continúe de la misma forma. De hecho, supongo que Rubalcaba tendrá que mover ficha, dimitiendo o convocando primarias, para intentar que su electorado reaccione. Andalucía, tradicionalmente socialista, ha sido el pilar en el que se ha apoyado para que su pérdida no fuera aún mayor. La batalla interna será con cuchillos en los dientes y Susana Díaz emerge como valedora del partido de la rosa.

Pero lo peor de todo, es a nivel europeo. El resurgimiento de los partidos de extrema derecha y extrema izquierda, incluso de los nazis, y sobre todo los nacionalistas nos hace ver que muchos europeos no quieren que esto siga igual. Europa nunca ha sido considerada por sus súbditos como algo unitario. No nos fiamos de nuestros vecinos. La Unión Europea no les gusta a los europeos y hay mucho euroescéptico dispuesto a hacerse oír. Parece que UE se desmorona poco a poco desde dentro.


Veremos los nuevos acontecimientos. 



Copyright imagen http://www.elections2014.eu/es/press-kit

lunes, 10 de junio de 2013

Monsanto en el mundo (y II)







El 11 de mayo de 2013 los senadores chilenos decidieron que su país ya no tendría más semillas. A partir de la aprobación de esa ley, las semillas que quieran plantar los agricultores chilenos tendrán que comprarlas a Monsanto.
Las plantaciones transgénicas ya existían en ese país sudamericano, pero hasta ese día los agricultores podían elegir si usarlas o no. Ya no. Dicha medida ha enojado a muchos ciudadanos de aquel país y tan solo hay que teclear “Monsanto y Chile” en Google para ver las reacciones en contra. De hecho, en foros y blogs de aquel país se comenta que se van conociendo las consecuencias de los cultivos con semillas transgénicas. A las plantas que nacen de estas semillas hay que aplicarles venenos que son tan mortíferos (ya que les afectan insectos y plagas distintas al de las plantas orgánicas) que en los pueblos cercanos a dichos cultivos comienzan a enfermar con cáncer y se incrementa en el número de malformaciones al nacer. Todo ello unido a la desertización del suelo que ocasionan esos insecticidas, la masiva contaminación ambiental, la muerte de las abejas,  y la disminución de la polinización natural.
Ya en Europa, y concretamente en Francia, hace unos años, con Sarkozy en el gobierno y antes de la ley que quiere aprobar la Unión Europea unificando legislaciones, el gobierno francés suspendió el cultivo del maíz transgénico, alegando como motivo que, según los últimos estudios de aquella época, ese maíz tenía efectos no deseados sobre el medio ambiente y que necesitaba nuevos estudios sobre su impacto en la salud humana. El ministro galo, François Fillon, que comunicó tal medida, anunció que lo hacía aplicando “la cláusula de salvaguarda”. Cláusula prevista en una directiva europea y que determina que si  un país tiene nueva información de que un transgénico sea peligroso para el medio ambiente o la salud humana, se podrá restringir o prohibir temporalmente el uso o la venta de ese transgénico.
Esa cláusula de salvaguarda hizo que el gobierno italiano el 4 de agosto de 2000 publicara un decreto en el que paralizaba la comercialización y producción de los transgénicos. Dicha medida por supuesto fue impugnada judicialmente por las empresas afectadas, entre ellas Monsanto y Pioneer.
Alemania, Hungría, Polonia, Bélgica, Gran Bretaña, Bulgaria, Irlanda, Eslovaquia y Austria también han prohibido el uso del maíz transgénico, pero en España se defendió su cultivo. Nuestro glorioso país es uno de donde más se cultiva el transgénico Mon 810, creada por Monsanto y aprobada por la Unión Europea en 1998. En los últimos años se ha incrementado dichos cultivos en nuestro país un 39%[1], alcanzando las 75.148 hectáreas cultivadas. Donde más se incrementó fue en Aragón con 35.860 hectáreas y en Cataluña con 23.013 hectáreas.
El anterior Presidente del gobierno autonómico gallego, Emilio Pérez Touriño, no tuvo en cuenta los argumentos de sus socios nacionalistas en el gobierno que se mostraban contrarios a la plantación de transgénicos en su comunidad autónoma y argumentó que “estamos hablando de proyectos impulsados por la UE, respaldados por el Gobierno español, y con el aval de los organismos medioambientales de la Xunta.” Como veis   toda una garantía.
Acto inmediato se creó una plataforma gallega anti transgénicos para que no se permitieran dichos cultivos en la zona a imitación de las comunidades asturiana y vasca que ya se habían declarado zonas libres de esos cultivos.
El gobierno actual del Sr. Rajoy, con el ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete al frente, ante la pregunta de la diputada de ICV, Laia Ortiz, manifestó[2]  que “El maíz Mon -810 ha resultado ser una solución en la lucha contra la plaga del taladro para muchos agricultores de amplias regiones españolas como la del Valle del Ebro. El cultivo de este maíz ha permitido ahorrar a los agricultores muchos litros de insecticidas y pasadas de tractor” terminando con “es una opción más respetuosa con el medio ambiente que el maíz convencional”.
Es curioso este disfraz de defensores de la empresa de nuestros políticos y que, como ejemplo, según de el periódico inglés The Independent, la multinacional en la cantina de la factoría que posee en Gran Bretaña le ofrezca a sus empleados la opoción de no consumir alimentos transgénicos. Dato extraño ¿no creen?

No todo está perdido.

Ante el aluvión de críticas recibidas la UE va a modificar la ley presentada. Entre otros puntos alterados, se  permitirá que agricultores con menos de diez trabajadores contratados puedan cultivar sus huertos y comercializarlos sin trabas algunas.
Igualmente, y hace tan solo unos días, la multinacional Monsanto ha manifestado que deja de hacer más lobby en Europa tras años infructuosos alegando que es “contraproducente luchar contra molinos de vientos”. Así se ha explicado la portavoz de la empresa en Alemania al anunciar que desistían en sus tentativas de introducir las plantas alteradas genéticamente en el mercado europeo. Y todo ello, según la empleada, por la insuficiente demanda por parte de nuestros agricultores. ¿Será por eso o porque el lobby ya ha conseguido su fin?



[1] Datos a fecha de 2007, según el periódico El País. (29-4-08).
[2] Noticia publicada en El País el día 25-6-12.

























Copyright de la fotografía http://www.cjad.com/CJADLocalNews/entry.aspx?BlogEntryID=10548846